Vencidos y decadentes
En España se olvida rápido y no se hace pagar a nadie.
Me refiero, claro está, a lo que estuvo del otro lado y a quienes ocuparon en
ese lugar un sitio preferente. ¿Se imagina alguien que hoy saliera a la
palestra pública alguno de los implicados en la matanza de los Abogados de
Atocha? Al menos ellos han guardado silencio y siguen haciéndolos después de
cumplir su pena. Que es lo que siempre, hasta hoy, se consideró decente.
Decimos que se olvida rápido y no
se hace pagar a nadie, y algunos, los más osadamente estúpidos, que los hay y
son muchos en España, van y dan en recordarnos la caridad cristiana, haciendo
comparaciones que ni vienen a cuento y son desproporcionadas.
Así, y siguiendo el argumento que
da cuerpo a este comentario, y sobre la crónica del Acto celebrado en la sede
de la Hermandad de la Vieja Guardia, en la tarde del jueves 11 de junio del 2015,
en la que el ex camarada “Verdu”, perteneciente a los GRAPO, presentó, con un
público totalmente entregado, su libro: "Los Mitos del
Franquismo", paso a enjuiciar la crónica de un acto que considero de todo punto
surrealista.
Hasta la
bandera, como en las mejores ocasiones, bien es cierto que con la bandera
dentro del local y con un público mayoritariamente anciano, el respetable escuchó
en riguroso silencio lo que no vio ni retuvo de su pasó por la historia, que es
lo mismo que hoy les pasa a los jóvenes, que ni leen ni se dejan enseñar.
Abrió el acto Carlos Batres,
presidente de la Hermandad, que agradeció “la presencia del autor y su apuesta
por la verdadera Memoria Histórica y no por la malintencionada interpretación
que de ella se hace ahora”, tras el cual intervino Carlos Rodríguez, jefe
nacional del T.N.S. (Trabajadores Nacional-Sindicalista), que puso de relieve
“la importancia de celebrar este tipo de actos en un local tan histórico” y que
tras repasar la bibliografía del ex terrorista marxista que se libró de ser
ejecutado, le concedió la palabra.
Pío, o ex camarada “Verdu”, agradeció
a la Hermandad, no es para menos, su apoyo en la venta de sus libros, y
departió al final del acto dudas y puntos de vista con los allí presentes en
entrañable camaradería, firmando a continuación ejemplares, supongo que con
dedicatorias distintas según los comentarios que escuchase.
A todos ellos se les olvidaba que este
individuo, y tantos otros que hoy pululan como si nada hubiera ocurrido ni
fueran responsables de la situación que hoy padecemos, comenzó su carrera desde
el compromiso con el PCE y la URSS en toda clase de campañas, sin descartar,
como fue su caso, el terrorismo. Antifranquista primario, practicó un análisis
político sectario, usando y abusando de la retórica ideológica soviética, en
una época que ya no era admisible por el amplio conocimiento que se tenía del
horror comunista, defendiendo incluso a los Jemeres Rojos de Camboya, que
cometieron los crímenes más espantosos y abominables.
Se olvida, pues, que aquella trágica razón que
sostuvo “Verdu”, y tantos otros, fue la que en buena parte propicio y dio
impulso a la Transición que tan cara está pagando España. Una siniestra razón que
algunos defendieron con apenas retoques hasta el año 2007, como fue el caso de
otro encumbrado, Hermann Tertsch. Estamos hablando de individuos a los que no
se tuvo que haber consentido nada, y en el caso de Pío haber ejecutado. Sin
embargo, de todos ellos se han olvidado sus apestosas biografías, muchas de
ellas manchada de sangre, que en el caso de Pío está ratificada por sentencia
firme. Pero ellos, encumbrados por el egocentrismo y sostenidos por sus tropas,
incapaces de percibir que quien es causa de la causa, es causa del mal causado,
siguen sin darnos la noticia de que se han pegado un tiro en la sien.


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