POR
EL PRECESAMIENTO DE MANOLO ESCOBAR
Manolo Escobar, que es más que un personaje, pues es un símbolo, representa a todos aquellos que se han dedicado y se dedican a españolear; que es, sea dicho con toda rigurosidad, lo contrario de hacer España. Pues españolear es el esperpento de lo español. Es decir, lo grotesco. Lo hortera y lo simple. Lo zafio y lo vulgar. El salero estúpido de quien dice que España es muy alegre o que como se vive en España no se vive en ningún otro sitio, como si el susodicho de marras hubiera vivido en otros sitios. O de modo más determinante, como si él viviera bien en España.
Así, por tanto, españolear es poner sonrisa de beodo a toda esa legión de
electricistas holandeses, albañiles ingleses o fontaneros alemanes que se cagan
en nuestras playas. Españolear es
sustituir la parte insignificante por el todo. Y así, creer que los toros es la
Fiesta Nacional. Un espectáculo lamentable donde un matarife mata a un animal,
no sin antes haberle producido un sufrimiento indolente. Lo que no deja de ser
en sí mismo una contradicción, por cuanto el toro representa lo español por
excelencia.
Por todo ello, y tras los trámites pertinentes, solicito se dicte resolución en el sentido de citar a Manolo Escobar como imputado, señalando día y hora para la práctica de dicha declaración.
Por todo ello, y tras los trámites pertinentes, solicito se dicte resolución en el sentido de citar a Manolo Escobar como imputado, señalando día y hora para la práctica de dicha declaración.

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